Columna izquierda
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familiatdahTestimonio de una madre con un hijo diagnosticado con TDAH

Su hijo tiene TDAH". La frase me golpeó en la cabeza como un martillazo. ¿Y eso qué es? A pesar de las dudas, una parte de mi alma descansó. No sabía que la falta de atención y la hiperactividad podían ser un trastorno, lo único que tenía claro era que por fin alguien me entendía y me daba la razón.

A mi príncipe sí le pasaba algo. Mi hijo es mi príncipe. Soy de la generación que creció leyendo cuentos de hadas y princesas, forma parte de aquellas niñas a las que educaron pensando que en algún lugar del mundo había un príncipe azul que un día vendría a rescatarlas (a saber de qué). Aunque siempre rechacé los cuentos de hadas, el día que le vi la cara por primera vez me di cuenta que de algún modo aquellas historias podrían ser ciertas. Él era mi príncipe. Once años después lo tengo todavía más claro. Con mi hijo aprendí el verdadero significado del amor.

Llegar al diagnóstico fue algo así como escalar el Everest. Tres años sabiendo que algo iba mal y nadie me daba una explicación. Mi hijo fue un niño feliz hasta que llegó el momento de tener que pasar ocho horas encerrado en un aula. Antes, nunca vi nada raro en su comportamiento. Bueno quizá sí. Nunca fue un bebé risueño, no respondía a las monerías y cuando le pedía algún gesto se te quedaba mirando con un desdén que confieso en algún momento me llegó a dar pie a pensar que era autista. Fue un bebé de costumbres. Como le cambiara la rutina no sé de dónde sacaba el genio, pero de aquel cuerpecito menudo salía un enorme monstruo incontrolable. Salvo eso, todo era perfecto.

El colegio fue nuestro infierno. En Infantil supe que algo no iba bien, no podía decir qué, pero mi corazón lo sabía. Cada vez que preguntaba a sus profesoras le subían las notas yo no reconocía a mi hijo en ellas.

Juntos pasamos un infierno. No aprendía a leer y tampoco a escribir, odiaba los lápices y era capaz de pasarse cuatro horas seguidas sin hacer nada, de brazos cruzados. Eso lo hacía cada vez que se sentía atacado, su baja tolerancia a la frustración y su miedo a lo desconocido le paralizaban. Todavía le pasa.

El psiquiatra César Soutullo ha elaborado un listado con los estereotipos más frecuentes y erróneos sobre el trastorno

mitosaAl igual que con el resto de enfermedades mentales, con el trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) se tiende a la estigmatización y la creación de estereotipos. Para combatir esta lacra, el psiquiatra César Soutullo, ha elaborado un listado de 10 falsos mitos sobre el TDAH.

“Hay muchos mitos sobre el TDAH, la gente opina sin saber, y todos ‘saben’ cómo cambiar el comportamiento descontrolado del niño”, afirma Soutullo en su artículo publicado para la Fundación Cantabria Ayuda al Déficit de Atención e Hiperactividad (Cadah).

El TDAH es culpa de los padres y su diagnóstico es poco fiable’, es el primer falso mito. “El TDAH es un trastorno del neurodesarrollo, de origen neurobiológico y con una gran carga genética. Por ello, el TDAH no es culpa de los padres, y el trastorno no "aparece" por una mala educación, por falta de comunicación padres-hijos, por falta de afectividad, desacuerdos entre los padres, por separación o divorcio… aunque todos estos factores pueden agravar la situación cuando sí existe el trastorno de base”, asevera el especialista.

Descrito por primera vez hace más de 100 años

tdaht125X115La familia de Marcos vino a consulta porque en el colegio el chico se mostraba inquieto. Distraía a sus compañeros, se levantaba de la silla, constantemente hacía movimientos además de no mostrar atención a las explicaciones de los profesores y suspender casi todas las asignaturas. Con 8 años Marcos fue etiquetado de TDAH por un psiquiatra. El denominado trastorno por déficit de atención e hiperactividad había recaído como una grave sentencia en la familia de Marcos. El tratamiento que se le ofrecía era químico y consistía en aumentar la noradrenalina cerebral, es decir, compensar con fármacos a nivel bioquímico lo que otros niños tienen en el cerebro que Marcos se supone no tenía. Con ello lo que se pretendía era adaptar a Marcos a la escuela, en vez de facilitar que fuese la escuela la que se adaptase a Marcos.

Tras poner a prueba la atención de Marcos, su capacidad de memoria y de concentración, me di cuenta que no había déficit de atención como tal sino que se focalizaba en aquello que tenía que ver con su estilo de inteligencia. O sea, Marcos mostraba una atención selectiva al movimiento y a lo que le informaban las sensaciones de su cuerpo. Ante las preguntas de reconocimiento verbal Marcos erraba pero acertaba en las de objetos que se mueven y cambian en una habitación. Tras otras pruebas sobre estilo de inteligencia redacté un informe psicológico en el que recomendé el cambio de centro escolar, un centro que, en su metodología, contemplase adaptarse al particular tipo de inteligencia de Marcos, la inteligencia kinestésica.

La inteligencia es múltiple

Como la familia de Marcos muchos padres y madres se debaten entre aceptar el tratamiento farmacológico recomendado a sus hijos o emprender la aventura de buscar alternativas. Casos como el de Marcos ponen de manifiesto la gran incompetencia del sistema educativo ante el desafío de abordar y educar las diferencias individuales. Es Howard Gardner el psicólogo americano que introduce el concepto de inteligencias múltiples y destaca que no existe una única inteligencia en el ser humano sino muchas y diversas. El sistema educativo actual suele basar el aprendizaje en dos tipos de inteligencia básicos: el analítico-verbal y el lógico-matemático. Al legitimar y medir sólo este tipo de inteligencias, la escuela descarta el resto pues hay chicos y chicas con potencialidades que no se enmarcan en este estrecho concepto de medición.

ninoA veces los adultos decimos cosas a niñas y niños que no son tan inofensivas como parecen. Preguntamos por algunas de ellas a las psicólogas y creadoras del espacio virtual ' Mientras Creces' , Cristina Castaño y Nuria Espinosa, y a la pedagoga y 'coach' educativa Ana Roa. Todas ellas saben lo fácil que es tropezar con alguna de estas piedras en forma de frase y por eso recomiendan que, al menos, seamos conscientes de ellas. Y, una vez dichas –también saben que no somos perfectos–, no caer en la culpabilidad, pero sí ser capaces de pedir disculpas y explicar a los más pequeños que los padres también se equivocan.

1. "Llorar es de niñas, no llores que te pones fea"

Las expresiones que establecen diferencias por razones de género solo consiguen dejar en un segundo plano las emociones. Así lo explica Cristina Castaño: "Con estas frases no permitimos a los niños tener emociones como la tristeza, la rabia o el miedo, que suelen estar detrás del llanto". Y va más allá: "Asociamos que si un niño llora pierde fortaleza, virilidad, lo que fomenta en el futuro hombres que no reconocen lo que sienten, no pueden ponerle nombre ni expresarlo".

Asociar el llanto a una menor belleza o a feminidad, primar la apariencia sobre las emociones se traduce en que "también las mujeres relegamos las emociones a la esfera de lo privado. Tenemos que ser princesas, comedidas, dar lo que se espera de nosotras", analiza Castaño. Para Ana Roa este tipo de frases también están "fuera de lugar", especialmente, cuando, como apunta "socialmente lo que se está trabajando es la igualdad".

familyPonencia sobre 'Tratamiento en red de los Trastornos de Conducta en adolescentes con TDAH'

Una mala evolución del trastorno puede derivar en el consumo de sustancias y la aparición de un trastorno de conducta

Yo también tengo trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH). No me diagnosticaron, aunque mis compañeros me recuerdan que lo tengo cada día. Mi hijo también tiene TDAH, con todas las complicaciones que eso conlleva”. Así ha iniciado su ponencia Daniele Cipriani, psicólogo y responsable del Programa Asistencial de la Unidad de Trastornos de la Conducta en ITA, en la 15º jornada sobre el trastorno que organiza la Fundación Educación Activa.

“La familia es la solución al problema del TDAH”, ha subrayado durante su intervención Cipriani. El psicólogo ha afirmado que una buena o mala evolución del trastorno depende de cómo se desarrolla el niño en el ámbito familiar.

Una mala evolución del TDAH conlleva la aparición de un trastorno de conducta (TC), entre otros muchos problemas. “Un buen diagnóstico y una evolución adecuada del trastorno son necesarios para evitar la llegada de un capítulo final muy dañino: consumo de sustancias, problemas con la justicia y la aparición de un trastorno de conducta”, ha señalado Montse Sánchez, directora general de ITA.

Actuar a tiempo, clave del éxito

Quienes somos

equipo direccionLa Asociación ACODAH, nace de la iniciativa de un grupo de madres y padres con niños/as que padecen TDA con o sin Hiperactividad en la provincia de Córdoba. Somos una organización sin ánimo de lucro, que se encuentra inscrita en el Registro de Asociaciones de Córdoba con el nº 5802 de la sección 1ª. LEER MÁS

Que es TDAH

tdahEl TDAH o Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad es un trastorno neurobiológico de carácter crónico, sintomáticamente evolutivo y de probable transmisión genética que afecta entre un 5 y un 10% de la población infantil, llegando incluso a la edad adulta en el 60% de los casos.

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TDAH:Características

tdahtipoLas dificultades de atención, pueden manifestarse en situaciones sociales, académicas o laborales. Deben presentarse en una intensidad desadaptativa, durante un mínimo de 6 meses y en discordancia con el nivel de desarrollo del niño.

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TDAH: Tipos

tdahtPuede que escuche que los términos “TDA” y “TDAH” se usan indistintamente. Pero, técnicamente el TDA es el término no oficial de uno de los tres subtipos de TDAH.

Muchas personas piensan en la palabra “hiperactivo” cuando escuchan el término “TDAH”. Pero es posible tener TDAH sin ser hiperactivo. LEER MÁS